Cuando entras en Ycod...

2 de febrero 2009



Luna González

Así cantaban nuestros queridos y siempre añorados Chincanayros en una de sus inolvidables canciones, y sirva este comienzo para dar título a la carta ya que precisamente de la avenida que lleva su nombre voy a comentar algo.

Siguiendo la canción, cuando entres en Ycod  mira sólo para tu izquierda en la susodicha avenida, porque en ese lado de la carretera los jardines están muy cuidados, muy limpios, muy regados, etcétera. Pero como se te ocurra mirar a la derecha ya tienes que perder la mirada en el mar para ver algo digno...

Veamos  que quiero decir: el Pennisetum Setaceum, vulgarmente llamado rabo de gato ha ido acabando con toda la flora autóctona de la zona tal como  la vinagrera, diferentes tabaibas, geranios salvajes, trepadoras e, incluso, va a acabar con un hermoso ejemplar de ágave o pitera  existente en el primer tramo, cercano a El Empalme. Por otra parte, los jardines están muy descuidados, los muros de los mismos rotos, riegos escasos, etcétera.

Ya más cerca del centro, en el tramo correspondiente a la parte de atrás del antiguo centro escolar de La Centinela, hay tres verdaderas trampas para los numerosos  usuarios de las aceras de esta avenida. Son pocetas que en su momento sirvieron para contener las palmeras que "adornan" la misma, pero que ahora sólo servirían para que alguna persona que no vaya mirando por donde camina pueda accidentarse, agravado por el hecho que esta zona está verdaderamente a oscuras.

Por último, a veces uno no sabe que fue primero: si el huevo o la gallina. Porque, como se suele decir , "la vergüenza ajena" que se siente al ver la gran  cantidad de basura que se acumula a lo largo de todo el recorrido del llamado "camino del colesterol" hace que se piense que a nadie importa el medio ambiente, puesto que las papeleras existentes  son solo cuatro y aún habiéndolas ¿se utilizarían?

Me gustaría que el señor alcalde fuera a hacer "footing", ya que con su bicicleta no lo vería tan bien, y comprobara todo lo aquí expuesto y que la canción de Los Chincanayros hiciera que mirásemos a ambos lados con orgullo.