Apaga la luz, enciende los sueños

27 de noviembre 2008



Luna González

Al entrar ya desde el primer momento formé parte de él. Sus puertas se abrieron y como volando recorrí su nueva y brillante alfombra roja que me envolvió como en un sueño. Sentada en mi butaca y tan cerca de ellos que parecía que formaba parte de todo aquel bullicio, de todo aquel ir y venir, de sus risas, de sus preocupaciones, de sus carreras  para tenerlo todo listo para el comienzo de la obra.

El sábado 23 tuve la gran suerte de asistir al Teatro Leal de La Laguna a la representación de la obra "Apaga la luz enciende los sueños" de Mariano Vega. Me gusta mucho el teatro y realmente disfruté esa noche.

Nada más entrar ya se ve la representación. El escenario estaba lleno de gente en un efecto muy bien logrado, porque en principio se puede pensar que es que todavía están preparando el mismo: la sastra con su máquina de coser, los tramollistas, los baúles con las ropas, la pianista con su incesante negativa ante los vestidos que le presenta el encargado de vestuario, los limpiadores, los electricistas con su cables...ya esto es TEATRO.

El autor, del que ya se conoce su obra en otros campos literarios, se sumerge en un pequeño aunque enjundioso paseo por la obra teatral y su puesta en escena, haciendo guiños a autores como Oscar Wilde, Shakespeare, etcétera.

El escenario cambiaba constantemente de una forma casi imperceptible, porque sus telones negros se iluminaban, traslucían, se oscurecían siempre dejando ver casi cuadros, como los del barco con la Camerata Lacunensis, magnífica en su representación.

La utilización de los dibujos animados y las películas me parecieron recursos muy logrados, así como la actuación de la cantante de opera y la de folías, el prestidigitador y la bailarina. El director muy "ocurrente"…

He dejado los actores para el final, porque como  icodense que soy me siento muy orgullosa de haber visto en escena y en unos papeles tan importantes a dos personas a las que ya admiraba desde hace tiempo por su versatilidad y su buen hacer sobre las tablas. Me refiero a Willy (Ulises) y a Mar, ambos pertenecientes al grupo Sol y Sombra de Icod.¡Qué excelente actuación! ¡Cómo nos conmovieron con su sus papeles  de actores en el declive de sus vidas! Sus risas, sus llantos, su melancolía del pasado glorioso. Todo eso sentimos con ellos, que son grandísimos actores de nuestra tierra. También estaba Monchi, que aportó su bis cómica, así como "El capijo", que tocó magistralmente el bandoneón en una escena tras el telón transparente que resultó de gran belleza.

Muchas Gracias a todos por hacernos entrar en un mundo lleno de historias que compartir.