OPINIÓN
El comentario de un icodense desde Castilla y León



Carta de rectificación

26 de junio 2008



Miguel Ángel Reyes Lemus
Estudiante de Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca

Alguna vez  oí decir que rectificar es de sabios. Incluso el filósofo griego Sócrates nos dejó como legado la idea de que para llegar a la verdad habría que partir de un estado de duda. Duda, en este caso, de lo que uno cree saber pero en el fondo quizás no sabe.

Pido perdón públicamente, porque lo merece, a la concejala del Ayuntamiento de Icod, Camy Domínguez. El comentario -a su parecer hiriente- realizado en mi última columna sobre los problemas de la web municipal, fue un error. Y, por tal razón, lo rectifico, lo admito, me arrodillo ante quien pueda implorarme su perdón. Pero tras varios encontronazos con esta concejala nacionalista, no podía más que dejarme llevar por unos sentimientos que, aunque no se me crea, intenté por todos los medios edulcorar de la mejor manera posible.

Dicho esto, y por creerme haber caído en la más absurdas de las discusiones, no puedo más que volver a lamentar mi error: contar lo que es un secreto a voces, lo que todo el mundo sabe y nadie dice… Contar, sin autorización, que las cosas en el pacto CC-PP en la ciudad no van bien, pese a quien le pese. Ahora, eso si, reconozco mi nada fortuito comentario, que ha hecho más daño del jamás imaginado.

Pero no he contado mentiras: eso que quede bien claro. He dicho la verdad, porque mentir a mí no me sirve de nada. Aunque mintiese, no gano nada haciéndolo, por lo que se me antoja completamente estúpido pensar que saco beneficio faltando a la verdad. Si rectifico es porque creo que la expresión “pequeñas discrepancias internas entre los de un partido y otro”, dolió demasiado a quien jamás pretendí hacer daño.

No fue el momento adecuado. No fueron las formas pertinentes. Asumo mi error, y pido disculpas. Pero ante todo, quiero insistir aunque se me tache de falso o mentiroso: no fue mi intención dañar a nadie; solamente criticar aquello que me parecía injusto, desde mi más que humilde punto de vista.

Y para acabar, pido perdón igualmente al lector fiel de esta columna en “La Voz de Icod de los Vinos”, por contar lo que sabía pero no debí hacer público. Y si así lo quiere, le seguiré ofreciendo esta colaboración semanal de opinión, cuyo fin último es potenciar el cruce responsable de ideas y lograr acercarnos a la verdad.

He dicho.