|
|||
El reto de la armonización 01 de junio 2008 Diego Afonso Guillermo En primer lugar, es primordial la realización de todos los estudios posibles, donde se tengan en cuenta, junto con todos los sectores implicados, las distintas alternativas para el trazado y la urbanización de un determinado territorio. Un caso que nos ocupa en la actualidad es el cierre del anillo insular, de enorme trascendencia socioeconómica y medioambiental, en el que venimos trabajando desde hace décadas dada la necesidad de la población de los municipios del noroeste de la isla de Tenerife. Esta obra supone un enorme avance en la mejora de la movilidad para la población de toda la comarca, sobre todo en sus desplazamientos cotidianos hacia el resto de la isla, que fundamentalmente se realizan por motivos laborales. El proyecto político de Coalición Canaria para el archipiélago, la isla de Tenerife y la comarca Noroeste está en perfecta coherencia y contempla todo un corredor que conecte las siete islas de forma rápida, cómoda y asequible para el transporte de personas y mercancías, con una apuesta clara por los medios alternativos, colectivos, públicos y sostenibles, medioambiental y económicamente. De este modo, se ha ido avanzando sustancialmente en las últimas décadas, sobre todo en los últimos ocho años en los que se han conseguido mayores subvenciones para el transporte interinsular y peninsular, se ha incentivado y mejorado el transporte público, a lo que se suma la incorporación del tranvía en la zona metropolitana y los avanzados proyectos de trenes del norte y del sur. Asimismo, se ha comenzado con la construcción de terceros carriles en la autopista del Sur, se han creado carriles bus para el acceso al área metropolitana, se ha puesto en marcha el intercambiador de Santa Cruz y, en un futuro no muy lejano, será una realidad el intercambiador del nororeste situado en Icod de los Vinos y, por supuesto, el anillo insular, que ya ha sido adjudicado en su paso por La Guancha, Icod de los Vinos, Garachico y El Tanque. Y así podríamos seguir enumerando un largo conjunto de medidas y de actuaciones a nivel nacional, insular y local. Es precisamente en este contexto en el que quiero enmarcar mi reflexión y posición con respecto al paso del anillo insular por varios municipios del Noroeste. Se trata de una obra demandada desde hace décadas por gran parte de los vecinos de esta zona, que no es ahora fruto de la improvisación ni del capricho y que ha llevado muchos años de estudios e informes para que el producto sea una obra exquisita en su diseño y respetuosa con el medio ambiente por el que discurre. Por ello, el proyecto ha contado con todo el apoyo y beneplácito técnico y político de las distintas administraciones que la cofinancian: Gobierno de Canarias, Gobierno de España y Unión Europea. Se trata de realizar una obra que impacte y afecte lo menos posible las actividades del sector primario, muy ligadas a nuestras medianías, e incluso que pueda servir de impulso para la recuperación de terrenos que actualmente se encuentran baldíos e improductivos, ya que supondrá una mejora de las comunicaciones externas e internas. A ninguno de nosotros se nos escapa que siempre una obra de estas características supone la expropiación de terrenos y viviendas, que para los vecinos siempre es un hecho desagradable y doloroso, a lo que se unen las múltiples molestias que acarrea una obra de estas características. Por esta razón, con respecto a las expropiaciones de terrenos y viviendas, contamos con el firme compromiso del Gobierno de Canarias de tener las máximas consideraciones, sensibilidad y trato personalizado, en el proceso de levantamiento de actas, en las estimaciones con respecto a las valoraciones y en otras circunstancias que lleva aparejada la ejecución de la obra. En atención a todas estas consideraciones, invito a que todos los que queremos nuestra tierra y deseamos armonizar las actuaciones que se llevan a cabo en el territorio, trabajemos juntos para que este objetivo no lo perdamos nunca de vista. |