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Vergüenza por ser icodense 05 de mayo 2008 Miguel Ángel Reyes Quizás tenga que ir más lejos, y deba sentirme avergonzado por el mero hecho de ser humano. Porque en este mundo de progreso, de abundancia y desarrollo, de éxitos, de posibilidades, de sueños cumplidos… no caben ciertas personas que sufren la desdicha de no haber sabido o de no haber podido entrar en el tren materialista del siglo XXI. Y un ejemplo de ello es la anciana octogenaria que murió a solas en nuestro municipio rodeada de vómitos, heces y gusanos. * Murió al lado, me atrevería a decir, del silencio de quien sufre y no es escuchado. Ante esta espeluznante noticia, me planteo si sirve para algo seguir embarcados en un navío que va lanzando por la borda a quien no puede remar. En fin, siento una injustificación profunda hacia quienes miramos los problemas y no actuamos. Es decir, y sigo con la metáfora, a quienes entendemos que hay gente que no puede remar pero no cogemos su remo y no navegamos por ellos. Encima tendremos que soportar que este tipo de noticias sean tachadas de periodismo sensacionalista, amarillista, bazofia, mercantilista, corporativista, aprovechado, violador de intimidades personales, etcétera. ¡Encima! Quizás los que piensen que publicar la noticia de la anciana icodense fallecida entre gusanos fuera incorrecto no soporten, como yo, la presión social que se me amontona en la conciencia. Porque no cabe duda de que este hecho, en cuyo titular se leía bien en grande la palabra “Icod”, nos debe avergonzar a todos y cada uno de los icodenses. Porque creemos que las desgracias siempre ocurren lejos de nuestro entorno, algo erróneo, al conocer esta trágica muerte. Por tanto, ¿no tendríamos que abandonar de vez en cuando nuestra individualidad exacerbada y regresar a la verdadera sociedad en la que vivimos? Suena utópico. Pero detrás de esta muerte está la necesidad de defender una sociedad vecinal, en la que los vecinos compartan alegrías y desdichas, en la que nos importe el contexto en el que ejercemos como ciudadano. Una sociedad que tiene que alejarse del egoísmo cada día más desmesurado y ser consciente de que el progreso no debe ir acompañado de una mejor calidad de vida. Siento hoy escribir con tanta rabia. Ruego mis disculpas por, tal ver, ser muy duro, pero hay días en los que a uno le da por plantearse si está haciendo algo bien en esta sociedad. Y hoy es uno de esos días: fecha en la que creo que cada vez me uno más a los que ven, critican, pero no actúan. Y fecha en la que no puedo más que sentirme avergonzado por pertenecer a un municipio que dejó morir entre heces, vómitos y gusanos a quien no pudo remar en el barco de nuestros injustos tiempos. Descanse en paz. |