OPINIÓN

Riquel, Polígono industrial, Anillo insular… ¿el verdadero futuro de Ycod como cabecera de comarca?: creo que no

18 de abril 2008

Tomás Luis Méndez
Geógrafo (Técnico de GAP Rural)


Las sociedades que desean y verdaderamente quieren progresar, que están con el avance de la humanidad y que construyen un marco social adecuado a los tiempos que corren, apuestan firmemente en la actualidad por las nuevas tecnologías, el desarrollo sostenible, el fomento de la empleabilidad local, la conservación del suelo, el patrimonio histórico artístico y cultural, y por supuesto los espacios con un alto valor añadido desde el punto de vista natural.

También, sin duda, estas sociedades dan prioridad a las mejoras de carácter social: servicios de geriatría, guarderías infantiles, centros de día para ancianos, asistencia sociosanitaria, atención a las minorías, inserción laboral, políticas de igualdad, etcétera. Se rechazan de pleno aquellas actividades que suman a los pueblos en estructuras vacías de contenido cultural y social, que sigan contribuyendo a dañar el medio ambiente o sean auténticas máquinas de devorar suelo de gran calidad ecológica o agraria, donde el hombre y el medio ambiente se mantengan al margen, incluso en ocasiones se les margine.

La reciente presentación de proyectos para esta comarca del Noroeste impulsados desde la administración cabildicia, como no podría ser de otra manera, abren innumerables opciones de crear las bases ideológicas para que nuestra comarca sea la pionera en marcar las nuevas estrategias socioeconómicas en nuestra isla. La subcomarca de Daute ha sido ya precursora con sus cuatro macroproyectos iniciales promovidos por el Consorcio Daute-Isla Baja y por todos conocidos. Unos a punto de finalizar (regeneración de la costa de Los Silos), otros a punto de comenzar (puerto de Garachico). A este carro, se le unirán Ycod, La Guancha, San Juan de La Rambla y, por supuesto la villa de Santiago del Teide. Para ellos queda crear y diseñar programas de actuación similares a los de Daute, que se complementen y se interconecten y, sobre todo. el más arduo de los trabajos: continuarlos, mejorarlos, hacerlos líderes y por supuesto visibles al ciudadano.

Bajo mi punto de vista, el traslado de las industrias de áridos, de desgüace de vehículos, de cemento y de vertidos de la zona litoral de Riquel al futuro Polígono Industrial de Las Almenas -más concretamente a su ampliación- no es otra cosa que devorar más terreno agrícola, entorpecer los procesos ecológicos del Lugar de Interés Comunitario (LIC) del acantilado de Los Perros en el costado este, dentro del municipio de Ycod de Los Vinos, y ofrecer a la población local más de lo mismo: industrias sucias justo a la entrada de Ycod desde Santa Cruz, donde se debería cuidar y mimar el paisaje, el agro, la naturaleza rupícola, la costa acantilada del barlovento tinerfeño, muy típica de las Islas Occidentales.

La zona de Riquel debe restaurarse y regenerarse por higiene paisajística y ambiental y erradicar de nuestro municipio ese tipo de industrias. Ycod de Los Vinos, como cabecera de comarca de nuestro querido noroeste, no puede permitir que se sigan cometiendo graves perjuicios medioambientales al poco suelo protegido que aún nos queda. Sin entrar a comentar en profundidad el destrozo ecológico, agrario y social que se producirá en la parte alta icodense con el trazado de la carretera del anillo insular en su sector Ycod - El Tanque, que tantos quebraderos de cabeza y disgustos está ocasionando a las familias afectadas que se han expresado con ira e impotencia en diversos medios de comunicación, entre ellos lógicamente este mismo diario digital.

Esta cabecera de comarca requiere soluciones que Europa impone, y que como región ultraperiférica archipielágica debemos acatar, el convencimiento firme de invertir capital en el sector servicios: turismo, cultura, finanzas, deportes…, en la formación de la gente de nuestra tierra, en el reciclaje de los ciudadanos hacia labores acorde con los nuevos tiempos y su inserción laboral, en ayudas y subvenciones a la emprendeduría y a los agentes sociales que juegan un papel primordial en nuestra sociedad. Creo que esas si que son las soluciones que necesita el noroeste tinerfeño.

Nuestro territorio no necesita industrias, nuestro territorio no necesita la amenaza y el miedo estéril de la pérdida de puestos de trabajo, que engañosamente generaría nuestro territorio. Necesita de verdaderos políticos que se desprendan de falsos prejuicios instalados en la tradicional mentalidad icodense, y que sean capaces de reconducir a la sociedad de la comarca. Se necesitan a los grandes profesionales que se han formado y que esperan con ansiedad trabajar para el lugar que les vio nacer y crecer. Se necesita a empresarios que apuesten por ello y que abandonen el pesimismo y la ignorancia. Se necesita al ciudadano de a pie que demande servicios de alta calidad, sin reservas.

Las etiquetas, el recetario tradicionalista político, el amiguismo, la pasividad en instituciones, asociaciones y, en general, en la ideas, no es bueno. Cuando en los medios de comunicación observamos como otras regiones crecen, avanzan, mejoran, se modernizan y todo ello revierte en el ciudadano, no es porque les haya caído del cielo. Es fruto del trabajo, de la lucha y de la ilusión de querer hacer lo mejor, de querer hacer las cosas bien, en definitiva, de querer ser los mejores, los más valientes.

En el valle de Ycod de Los Vinos la forma de hacer las cosas empezó a cambiar en mayo del pasado 2007. A mi juicio a mejor. Se ha demostrado que el andar es bueno, que se actúa con firmeza. Esperemos no tener que arrepentirnos y recitar taciturnos los apesadumbrados versos del universal Gustavo Adolfo Bécquer…“volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar… esas no volverán”.