OPINIÓN

Nuevas estrategias para la medianía rural del Noroeste : una visión desde la sostenibilidad

08 de marzo 2008

Tomás Luis
Geógrafo (Técnico de GAP Rural)


El paisaje de la comarca Noroeste se ha transformado irremediablemente en las últimas décadas. El inexorable abandono de las zonas de cultivo y el cese de las actividades ganaderas, tan comunes en tiempos pasados, ha configurado un territorio, donde las tierras en buena parte han sido ocupadas por el avance de la vegetación o reutilizadas para otras actividades, residenciales, de vertidos, o simplemente, en perpetuo estado de abandono. Esta sociedad terciarizada, donde se ha pasado de vivir del agro a tener una de las industrias turísticas más importantes de España, necesita, por su estructura económica y la presión demográfica actual, conservar el paisaje en el cual se desenvuelve, y esas áreas abandonadas u ocupadas por la biota potencial, deben tener un tratamiento, un cuidado y un seguimiento, en definitiva, una planificación ambiental.

Es correcto que las sociedades busquen mejoras en las formas de trabajo. Es más lícito aún, que Canarias haya encontrado en el sector servicios la panacea a muchos de los problemas socioeconómicos del pasado, como fueron la miseria, el hambre, la falta de oportunidades, el aislamiento, e incluso me atrevería a decir la falta de libertad. A esta tierra le falta concienciación, formación y educación en aspectos tan vitales en esta sociedad, como son su medio y su historia, para poder seguir siendo un destino apetecible a nuestros visitantes, que desde el S.XIX llegan a estas ínsulas atlánticas, buscando, no sólo el cosmopolitismo de sus moradores, sino el placer de contemplar una naturaleza única.  

Un territorio que en los últimos 30-40 años ha sido sometido a cambios drásticos, las políticas agrarias y ambientales de nuestros responsables en los organismo públicos, deben ser prioritarias, el control de los recursos, el reciclaje, la recuperación de espacios agrarios en desuso, el rescate cultural, la educación ambiental, el control en el uso del suelo, son aspectos básicos que tienen que llevar consigo dichas políticas.

El Noroeste no escapa a esta realidad. La medianía rural se ha convertido en un auténtico museo etnográfico al aire libre, donde con un poquito de curiosidad y saber, se pueden distinguir las maneras de antaño en el territorio, que identifican la historia de nuestra comarca. Sin embargo, corremos el peligro de que estas estructuras se pierdan y con ellas algo de nuestra idiosincrasia. Aunque desgraciadamente existen algunos espacios, que ya requieren un tratamiento de prospección cercano a métodos arqueológicos, para identificar yacimientos que no tienen más de 30 años.

Existen hoy nuevas actividades relacionadas con la medianía rural que sin duda alguna fomentarían la recuperación de este espacio, divulgarían los valores naturales y culturales y ayudarían a mantener la identidad propia del Noroeste. El senderismo de carácter temático pone a disposición de los interesados un amplio abanico de oportunidades de conocer sobre el terreno, las antiguas mañas agropecuarias, el patrimonio histórico rural, el paisaje de museo o la rica naturaleza que se posee. El Turismo Rural, ha sido capaz de relacionar a los visitantes que llegan a las Islas Canarias con las auténticas entrañas de este pueblo, a la vez que dar un impulso a los alojamientos, y de ser capaces de articular una pequeña economía en espacios tradicionalmente deprimidos económicamente, un ejemplo de desarrollo local exquisito. La restauración, vincula la gastronomía a estos visitantes y con ello conforma un tandem necesario y obligatorio.

Pero existe un mecanismo no muy complejo y de imprescindible puesta en marcha en la actualidad y que poco a poco vuelve a estar presente, la pequeña agricultura, la ganadería extensiva, la rotación y limpieza de las huertas abandonadas  por parte de los propietarios tradicionalmente roturadas y sembradas es clave. Los propietarios de las fincas, con el apoyo y el asesoramiento de las entidades públicas, deben realizar un esfuerzo en esta materia, ya que el turista que nos visita, consume paisaje, y si éste no ofrece, una visualización agradable, vistosa y alegre, seguro que abandonará el archipiélago a disgusto. No solo es paisaje el medio natural, los casco históricos, el mar, también lo conforma aquel relacionado con el sector primario de gran diversidad y riqueza en nuestras islas.

Estas estrategias que hemos definido brevemente, deben interconectarse con la apuesta que se ha hecho por las grandes infraestructuras, ejes principales en las políticas públicas para el Noroeste, hospitales, puertos, nuevas vías de circulación, la introducción de las vías férreas, etcétera, son macroproyectos en marcha y casi una realidad, pero si no son complementadas y vinculadas a todos los sectores de nuestra sociedad, no sólo de derecho sino de hecho, a la población, a los agentes sociales, a los que nos visitan, están condenadas al fracaso. Para el tema que hoy propongo, la medianía rural, de nada servirán esas dotaciones públicas si verdaderamente no tienen una función clara de beneficio a la potenciación de este sector, es decir, unas y otras deben estar vinculadas, es más, tienen que articularse necesariamente. Por ejemplo, el Puerto de Garachico, para que en un futuro próximo tenga gran operatividad y éxito, debe comunicarse con los puertos de Tenerife y con los de las Islas, para ofrecer, entre un territorio tan fragmentado como en el que vivimos, a los ciudadanos y agentes sociales del Noroeste posibilidades de transporte, comercialización y una plataforma marítima capaz de atraer a turistas.

Este ejemplo en particular ilustra a mi juicio, que los fondos europeos, las subvenciones estatales o las iniciativas públicas o privadas, deben de dirigirse en las Islas Canarias y más concretamente en el caso que exponemos, la medianía rural de la Comarca Noroeste y sus posibilidades de desarrollo en la actualidad, hacia la conexión de las grandes infraestructuras con las pequeñas iniciativas locales, que no sean islotes en medio de un gran océano, sino montañas que suministren recursos para que los ciudadanos puedan tener posibilidades desde lo particular y para la iniciativa empresarial.

Nuestros estamentos públicos no deben cegarse ante los dineros que provienen de Europa, para acercarlos rápidamente y con proyectos que no son compatibles, coherentes y que no concuerdan con las nuevas formas de hacer economía y empleo en el S. XXI., ya que, al igual que el planteamiento anterior, los pueblos estarán condenados a la eterna frustración.