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Justicia y Verdad
Pastor Delgado Hernández El pueblo no ha podido estudiarlo a fondo, pues no ha dispuesto de ocasión, para emitir libre y soberanamente su voto para aprobar o rechazar el Estatuto que ha de regir las relaciones entre los miembros y ciudadanos de la Europa soñada por las mentes más esclarecidas en toda la historia del viejo continente La Carta de las Naciones Unidas (1945) que hoy la conforman casi todas las naciones del planeta, tal vez ha sido el documento que mas han tenido a la vista los redactores del proyecto de Constitución Europea, pues observamos que se han tratado de llenar los espacios no cubiertos por ella y que se piensa han dado origen al fracaso escandaloso de la misma institución, ya que, los propósitos de la Carta son y están realmente fallidos. En el artículo II de la Carta se señalaba que la ONU y sus miembros “arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales, ni la justicia” Hoy, en el proyecto de Constitución Europea que tenemos en la mano, se sigue haciendo énfasis, se repiten nuevamente, esta vez considerándolos como Objetivos de la Unión, la paz y la seguridad, pero solo aparecen en un segundo plano, solo como objetivos de la Unión (Vid. Art,1-3 del Proyecto). Las potencias hegemónicas europeas tratan de salvaguardar a toda costa la paz y la seguridad, sobre todo esta última, como si ellas fueran realizables sin la justicia, considerada como valor. Parece claro que lo que se pretende es ocultar, escamotear la justicia con el fin de allanar el camino para el fácil entendimiento de las grandes potencias. Observamos, pues, y repetimos, que, en efecto, hasta ahora, los propósitos y principios contenidos en el artículo 1.1 de la Carta de las Naciones Unidas,v.g. “mantener la paz y la seguridad internacionales”, aún con el auxilio de “los principios de la justicia”, no han sido de ningún modo logrados. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Es que acaso nos vamos a conformar con la afirmación Kelseniana de que “la justicia es un ideal irracional, una ilusión, una de las eternas ilusiones de la Humanidad”?. Hace escaso tiempo leímos en la prensa que algunos miembros de la Convención Europea, sobre todo los de tendencia social cristiana proponían que apareciera, de alguna forma, una clara alusión en el texto de la Constitución Europea, a las raíces cristianas de la cultura occidental. Esto suscitó un debate interesante, pues, sin duda, la petición tiene un gran fondo de verdad. Es innegable el enraizamiento del cristianismo en la cultura de Europa, pero al final fue rechazada, ya que la Comisión consideró que dado el gran número de increyentes en el mundo de hoy, había que evitar cualquier alusión de orden religioso, además de que colidiría innecesariamente con las constituciones nacionales, pues todas ellas aceptan el pluralismo religioso. El Dios de los cristianos, nada menos, vino al mundo para testificar sobre la verdad. ¿Qué es la verdad? Nada contesta Dios, y hoy, después de tantos siglos pareciera que sigue aún incontestada la pregunta. Debemos, pues, renunciar los hombres y mujeres a buscar afanosamente, resignada pero tenazmente, una respuesta definitiva que satisfaga el eterno anhelo del hombre por encontrar la verdad? El cristianismo ha dejado claro, a través del tiempo, que el hombre es “aquel que busca la verdad”.Y, en efecto, el hombre siempre buscó la verdad allí donde pudiera manifestarse. El cristianismo siempre ha estado atento al rechazo de las actitudes pragmáticas modernas que excluyen la reflexión teórica o el recurso a una axiología fundada en la ética o en la inmutabilidad de las verdades objetivas. Hechas estas breves reflexiones, pongamos la atención en el Artículo 1.2. Valores de la Unión. Consideramos necesario transcribirlo: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los Derechos Humanos, incluidos los derechos pertenecientes a minorías.”Esta es la primera parte del artículo I-2, en la cual se entronizan los valores que han de impregnar la actuación de ese estado que se llama la Unión Europea. Esta ha de actuar siempre valorativamente. Esta ha de descomponer siempre los hechos que conforman sus decisiones en sus elementos de valor. La Unión Europea sigue el camino que el año 1949 tomó la Constitución alemana, Observamos que en este artículo 1.2 citado, no aparece por ningún lado referencia alguna al valor “verdad”,pero no solo no aparece en este artículo, ni siquiera en todo el texto del proyecto aparece la palabra verdad. ¿Que ha pasado?. ¿No querían los socialcristianos que apareciera en el texto del proyecto alguna referencia a las raíces cristianas de la cultura europea?.¿Que mejor oportunidad ésta que fijar como valor superior la “verdad”,valor profundamente cristiano de la que estamos tan menesterosos los hombres No nos extenderemos en citas o alusiones a los atentados que se han cometido a través de la historia de los hombres, y que se siguen cometiendo hoy con más intensidad y con mas impunidad que nunca contra la verdad. No existe institución hoy en el mundo que no esté penetrada hasta la médula por la mentira, o la media mentira, que a veces es peor que aquella por su pretensión de confundir, ocultar o engañar a los hombres o mujeres incautos. Hoy se miente descarada e impunemente en los parlamentos, en el mundo de los negocios, en los medios de comunicación social. Se recurre falazmente a la ciencia de la psicología social para lograr el mayor éxito de la mentira en los grupos sociales organizados. |