En la segunda mitad del siglo dieciseis, con el auge del cultivo de la vid, Icod experimenta un espectacular crecimiento, de ahí que desde entonces “de los Vinos” se haya unido para siempre a su nombre original, regulándose oficialmente incluso tal circunstancia toponímica desde 1950 y desde principios del pasado siglo veinte en su escudo heráldico.
Dentro de la historia de la viticultura de Tenerife, el valle de Icod, ha ejercido un importante papel, tanto por la producción de vino como la de aguardiente, siendo tal la abundancia del viñedo que éste sobrepasó a la agricultura de subsistencia, integrándose en el ámbito comercial.
Desde aquellos lejanos años de la centuria de 1500, Icod empieza a definirse como una zona eminentemente vitícola orientada hacia el comercio marítimo. Las viñas proporcionaban un vino blanco de relativa alta graduación que era vendido en las colonias portuguesas y británicas. También se producía, aunque en menos cantidad, el malvasía de diferentes variedades: dulce, blanco y seco, que reportaron buena parte de las divisas del municipio, sobre todo en cruciales momentos históricos a finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve.
on diferentes periodos coyunturales de expansión y otros de crisis, y con las más variadas técnicas artesanales en su proceso, durante distintas épocas y hasta la actualidad, Icod ha mantenido su prestigio vinícola. Tal como el propio viajero Sabino Berthelot definía en su primera estancia en la isla entre 1820 y 1830, ...” Icod de los Vinos es el lugar del vino espirituoso y aromático, donde se dan los mejores caldos de Tenerife. En los contornos, en las zonas bajas, sobre la montaña, por todas partes, las cepas de malvasía ostentan sus tesoros...”.
El espacio festivo en honor del vino, tiene también arraigo en Icod. Coincidiendo con la apertura de las bodegas por la víspera de San Andrés en noviembre, todos los años se revive en el municipio la tradición de correr las tablas, habiéndose convertido ésta en una singular celebración que ha adquirido gran popularidad en toda la geografía insular.
Desde hace poco más de una década y acorde a los nuevos procesos y técnicas del sector, aunando esfuerzos entre todos los cosecheros y bodegueros de la comarca del noroeste de Tenerife, toma cuerpo y se constituye el Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Ycoden-Daute-Isora” del que, además de los profesionales de la propia ciudad de Icod de los Vinos, cuyos viñedos alcanzan un porcentaje superior a la mitad del total del Consejo, forman parte también de éste las parcelas y bodegas inscritas desde los municipios de San Juan de la Rambla hasta Guía de Isora, procesándose casi un millón de kilos de uva, sobresaliendo mayoritariamente la variedad característica de “listán blanco”.
Impulsado por el Ayuntamiento, Icod se configura como el primer municipio canario que forma parte de la “Asociación de Ciudades Españolas del Vino” (ACEVÍN), así como de la red europea de ciudades con tradición productiva en el sector. Desde hace unos años los viticultores y bodegas de esta pujante localidad de Tenerife, que asimismo se han constituido en asociación, se benefician de formación e información profesional de primer orden, así como de ayudas y subvenciones económicas de cara a mejorar su presencia en el mercado regional, nacional e internacional.
Cueva del Rey, Aceviño, Viña Teide, San Marcos, Cueva del Viento, Viña Donia, La Palmita, Caldos de Padrón y Viña Engracia, conforman las nueve bodegas icodenses registradas actualmente. Embotellados en una amplia gama de vinos con garantía de alta calidad y singularidad, en estas bodegas se destacan por sus características técnicas de cultivo comarcales los blancos secos y semisecos, pero también, aunque en menor medida, se producen vinos rosados, así como tintos tradicionales, madera y maceración carbónica.
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