¡Mejor!, así no viene nadie
23 de agosto 2005
Iván González
San Marcos: aquel cielo, mar y costa. Son estas las palabras que un icodense utilizaba para describir la denominada Caleta de San Marcos. Una playa queridísima por todos los icodenses y los que no lo son. Una playa que, debido a mi edad, tengo que imaginar su grandeza y encanto por todos aquellos que narran un paisaje que todavía está presente en sus memorias y del cual no hace tanto tiempo atrás: Gozaba de muelle chico y de muelle grande, de "tancón" y balneario, de hotel, pozo y hasta de arena: arena limpia y gris.
Parece lógico que con esta estampa, todos aquellos que la conocieron ahora cuando en el muro donde te deja la guagua echan un vistazo a la playa pueden sentir nostalgia, resignación e impotencia y entre susurros se les puede oír: "no nos queda playa" "qué han hecho" o más canario aún: "Chiquito destrozo". No sé si se le puede echar la culpa a alguien del cambio tan drástico que ha sufrido la playa, que hasta por perder ha perdido las banderas de aviso del estado del mar y del asta ondea una especie de paño verde o nada; de arena más de un metro pero eso sí, lo ganamos de callao y cómo para gustos hay de todo, desde el punto de vista de algún licenciado en Geografía con representación municipal y transcribo literalmente: "¡mejor!, así no viene nadie" (julio de 2005).
Esta frase pronunciada por una persona que nos representa (puede que en un tono distendido) provocó una apertura de ojos de todos aquellos que tumbados en la arena -arena menos gris y menos limpia- oímos tal desafortunada opinión. Silencio, nostalgia, resignación e impotencia.
En mi opinión particular, Icod se nos muere: ¡agoniza a voces!, dentro de una habitación y desde fuera todos lo estamos viendo, todos lo oímos y sentimos y todos podemos percibir que la institución encargada de su salvaguarda cuchichea al oído, pero muy cerca unos de los otros: ¡mejor!, así no viene nadie...
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