Al Drago de Icod

La ciudad de Icod, tan amante de las tradiciones regionales y sumergida en lo verdaderamente típico y representativo de su hermosa comarca, aportó en las Fiestas del Santísimo Cristo del Calvario de 1925, una prueba más de amor a lo suyo con la fiesta de exaltación al Drago Milenario, reliquia digna de veneración por lo que representa de testimonio y supervivencia de tiempos pasados.

En aquella jornada, la sombra animada del monstruo vegetal se hizo cómplice en fantasía, mito y leyenda. Y siendo objeto mudo a todas las miradas gustó obsequiar a los ilustres participantes, como recurso simbólico de inspiración, su contorneada copa y tronco de consistencia pétrea.

En este sentido, destacó en el homenaje al Drago la lectura del certamen de sonetos como acto de artística brillantez. Sería un competente jurado integrado por los reconocidos escritores don Luis Rodríguez Figueroa, don Benito Pérez Armas y don Manuel Verdugo Bartlet, quienes emitieron el fallo concediendo el premio por unanimidad al soneto del poeta lagunero don Luis Álvarez Cruz, y apreciando un accésit al trabajo del joven icodense don Emeterio Gutiérrez Albelo.

Aquella nostálgica tarde del domingo 30 de agosto de 1925 transcurrió con arreglo al siguiente programa:

PRIMERA PARTE

            1º) Sinfonía por la Banda municipal de La Orotava.
            2º) Apertura del acto por don Estanislao de Torres Barroso, quien daría una cumplida salutación a las siete islas canarias representadas con su traje típico por las siguientes señoritas: Tenerife, Efigenia Hernández González; Gran Canaria, Patrocinio Guanche Díaz; La Palma, Amparo Fleytas Fajardo; Lanzarote, Isabel Guzmán de la Guardia; Fuerteventura, Gloria Martín Rodríguez; Gomera, Victoria González Tosco; El Hierro, Carmen Beyro Amador.
            3º) “Drago de Icod”, homenaje por don Diego Crosa y Costa (Crosita).
            4º) Lectura del acta del Jurado dictaminador del concurso de sonetos al Drago, recitándose a continuación por los galardonados las poesías que obtuvieron premios.
            5º) “Himno al Drago”, letra de don Juan López Tamayo y música de don Miguel Castillo, cantada por un coro de caballeros, con acompañamiento de la Banda municipal de Icod, bajo la dirección de su autor.
            6º) Discurso del Excmo. señor gobernador civil de la provincia, señor Villar Granjel.

SEGUNDA PARTE

            1º) Sinfonía por la Banda municipal de La Orotava.
            2º) Frases breves por el cronista oficial de la Ciudad de Icod de los Vinos don Emeterio Gutiérrez López.
            3º) Bendición del Pendón de la Ciudad por el Iltmo. Señor Obispo de la diócesis, actuando de madrina S.A.R. la Infanta doña Isabel de Borbón, representada por la distinguida dama doña Teresa Cullén y de Ossuna, esposa del delegado gubernativo de la zona norte de Tenerife, teniente coronel de Artillería don Julio Fuentes Serrano.
            4º) Palabras del Iltmo. Señor Obispo, Fray Albino González y Menéndez-Reigada.

Para concluir, por su alto valor ilustrativo, reproducimos como recordatorio las obras premiadas que plasmaron la pasión por la bella imagen del Milenario:

“TÚ ERES LA RAZA”

Página muda, férvida, encendida,
símbolo de una raza y una gesta,
hoy que te exalta la votiva fiesta,
un himno brota de una nueva herida.

Como un griego poeta amas la vida
grave, austero señor de la floresta;
si vencer a la muerte mucho cuesta,
luchó con tu soberbia y fue vencida.

El tiempo, esa inquietud que se renueva,
canta el milagro de tu sangre moza
en el poema de una vida nueva.

Y si a la muerte tu vejez se enlaza,
la Gloria, justa, su perfil esboza;
¡nunca muere el recuerdo de la Raza!

Luis Álvarez Cruz

“FRISO HELÉNICO”

Temblaba en el azul un son doliente y vago,
Y, retorcidas como las llamas de una hoguera,
tus ramas se tendían al turbador halago
que portaba el susurro del aura mensajera.

Frente a tu corpulencia monstruosa, noble Drago,
su esbeltez femenil erguía una palmera.
Y era el cuadro tan bello que lo envolví en un vago
ropaje fastuoso de pasional quimera.

Luego tanta hidromiel tragaron mis sentidos
que preso entre las redes de enervantes fluidos
más que un desmesurado símbolo del Ayer.

Te ví como a un centauro de audacias ancestrales
herido en los sangrientos rosales vesperales
por apresar la euritmia frágil de una mujer.

Emeterio Gutiérrez Albelo

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